jueves, 7 de agosto de 2008

PENETRACIÓN

Con la voz animal del unicornio blanco
canta el mar mientras el río lo penetra.
El río desemboca. Todo el aire
es una selva nevada de vilanos.
Estaba el mar sereno como el pecho
yacente de un doncel, y el río
le iba entrando lentamente agua dulce
y el agua dulce entraba, se bebían
en el agua salobre.



Con la voz animal...
Juan Cobos Wilkins

Imagen: Vicente Romero

miércoles, 16 de julio de 2008

MI CASA


Cada uno
Violeta Luna

Cada uno construye su casa como quiere.
La pone sobre el aire,
la siembra en la cintura de la luna
o encima de las olas.
Cada uno
la pinta de manera diferente,
la baña con el cielo
y el oro verdidulce de la tarde.
La llena de jilgueros,
de música y hortensias.
Encima del verano la edifica.
Le pone una ventana al horizonte,
una terraza al mar
y un pájaro de bronce en el tejado.

Cada uno
la salva de la furia del invierno,
le pone verjas altas,
faroles importados de Neptuno,
estufas de Chicago
y espejos fabricados en Arabia.
Cada uno la mide y la corrige.
En forma vertical la va agrandando.
Le pone un timbre eléctrico
y un número de plata.

La cuida del mendigo que la ensucia,
del niño que le roba una gardenia,
del pobre que la mira.
Cada uno acomoda su casa a su manera,
presume y aparenta,
construye su existencia tontamente
con trapos, pergaminos y billetes,
con vigas antisísmicas
coñac y pararrayos.

Qué lástima pero ninguno
construye a su medida su refugio
con sólo la verdad de cada día
y el sol bien compartido.
Qué lástima que nadie se haga casas
a prueba de mentiras, olvido y desamor.

Yo quiero hacer mi casa a mi manera
sin puertas ni cortinas.
La quiero dulce y tibia
en medio del camino de tus brazos.

(Sue descansando. John Reay)

martes, 13 de mayo de 2008

A OSCURAS

A principios de 1998 la prensa difundió una noticia discreta: en Bélgica, alguien había alertado a la policía de que un vecino podía encontrarse en una situación grave dado que, aun sabiéndose que la persona había entrado y salido de su casa con cierta regularidad, ésta sin embargo llevaba muchos días a oscuras. Por el día, las persianas exteriores permanecían bajadas. De noche, ninguna luz podía entreverse en el interior de la vivienda.
El aviso solidario tuvo un efecto imprevisto: el vecino en cuestión no sólo era encontrado en su domicilio, en perfecto estado, al primer intento por parte de las fuerzas de seguridad, sino que, a la vez, era rigurosamente detenido y encarcelado.
El hombre oscuro era un importante caco buscado sin éxito desde hacía tiempo por la ejecución de sucesivos atracos y robos, todos ellos realizados a oscuras. Las horas en el espacio incierto de su casa, a tientas, constituían su mejor y diario entrenamiento.


Mujer leyendo el periódico. Manet

sábado, 22 de marzo de 2008

GRIETAS

Mario Benedetti

La verdad es que
grietas
no faltan

así al pasar recuerdo
las que separan a zurdos y diestros
a pequineses y moscovitas
a présbites y miopes
a gendarmes y prostitutas
a optimistas y abstemios
a sacerdotes y aduaneros
a exorcistas y maricones
a baratos e insobornables
a hijos pródigos y detectives
a borges y sábato
a mayúsculas y minúsculas
a pirotécnicos y bomberos
a mujeres y feministas
a aquarianos y taurinos
a profilácticos y revolucionarios
a vírgenes e impotentes
a agnósticos y monaguillos
a inmortales y suicidas
a franceses y no franceses

a corto o a larguísimo plazo
todas son sin embargo
remediables

hay una sola grieta
decididamente profunda
y es la que media entre la maravilla del hombre
y los desmaravilladores

aún es posible saltar de uno a otro borde
pero cuidado
aquí estamos todos
ustedes y nosotros
para ahondarla

señoras y señores
a elegir
a elegir de qué lado
ponen el pie.



Turmbibliothek. Quint Buchholz

jueves, 6 de marzo de 2008

EL LORO

Pálido, pálido está el loro

del gran capitán pirata,

tiene enfermo el corazón

y tiene enferma una pata,

con sus plumas de colores

vuela de un cañón de plata

a una cuchara de oro

igual que a saltos de mata,

va por el barco lo mismo

que un abismo chundarata,

va lo mismo que alma en pena

soltando pluma escarlata,

espelechando de amores

con repeluznos de rata,

gimiendo de negro el barco,

pidiendo fresas con nata,

gimiendo de negro el mundo

y negra la mar ingrata,

gimiendo que la negrura

le viene encima y lo mata,

un marinero va y dice:

el bicho nos da la lata;

le arrea un sopapo de amores

y lo alivia y lo remata,

luego en un rincón del barco

el loro estira la pata,

y luego con mucho amor

se lo merienda la gata.


Miguel Romero Esteo

(Francine van Hove)

martes, 19 de febrero de 2008

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Rafael de Cózar
Con-cierto visual sentido

He logrado recobrar el pulso,

arreglé mi boca tras los últimos besos,

eliminé mi barba y las ojeras,

enderecé los perfiles de mi atuendo,

logré modular de nuevo el tono de mi voz,

he ordenado que cierren las heridas

y que un nuevo gesto de paz me represente,

que sigan adelante aquellos rumbos

marcados también por la costumbre...

pero siguen estando ahí sus ojos sin fin

presidiendo mis noches

y todos los rincones de mi instinto.


Imagen: Clavando libros en los árboles. Mike Moran


viernes, 8 de febrero de 2008

LA FIERA

Hoy me encuentro tigre de tristeza
y lo digo por el sigilo con que me llega
a través de la maleza nocturna de los sueños
cuando siento la oscura fiereza de sus colmillos,
sobre la piel desnuda de la memoria:
tristeza tan tigre, felina tristeza
que abarca con sus fauces mi cabeza.

O, tal vez,
tristeza extensa Boa Constrictor
abrazándome el cuello con sus anillos
a modo de collar firme y estricto,
de gargantilla, o de húmeda estola.
Hay días en que parece que me ahoga
y que las venas nos hacen huelga
y que uno piensa si la pena merece la pena
y seguir dándole cuerda al reloj en esta jungla
sin lianas salvadoras, sin manzanas y sin mi Eva.

Los días así, de nostalgia sin ella
en sus manos encomiendo mi tristeza
y en oración solemne yo le pido:
Caóbame las venas y que tenga frío
al menos por un momento.
Tardéame el sentimiento
y que vuelva a sentir el luto de la noche
tachando los ecos de aquel tiempo
en que yo vivía de safari por tu cuerpo.
Hospédame entero en tu cálida bodega,
entre las dunas paralelas de tus dedos
y en la marina cálida de tu boca.
Abrázame, liquéname, caimáname,
hiéname y serpentéame en tus brazos,
quebrantahuésame la médula
y fagocítame todas las neuronas
hasta el límite de la conciencia.
Entúbame luego firmemente al suero de tu voz,
hospitalízame de urgencias
y amortájame al fin este cansancio
que me va venciendo
apenas iniciado el dintel de la madurez.

Más si no puedes venir en misión de salvamento
a las nocturnas sábanas de mi selva,
o no quieres acceder a lo que pido,
o te asustan las serpientes en la rama,
o si te dan miedo los tigres en la cama
y mi dolor que escondo en la maleza,
ordéñame al menos por carta esta tristeza
que me gotean los enormes rebaños extendidos
en las extensas planicies de la memoria,
o mándame un email contándome tu historia,
las nuevas golondrinas,
las verdes madreselvas,
y los nidos que en tu balcón
volvieron a colgar los sueños.


Tigre tristeza
Rafael de Cózar

Hombre leyendo. Pedro Cardona